domingo, 22 de junio de 2014

Erase una vez...

Hace muchos años atrás, un grupo de Jovenes se juntaban en su escuela, todos los días, todo el día. Mark, Rojas, Angel, Montes, Parker y una mujer, Sarah. Eramos tus típicos matones que usaban chamarra de cuero, tomaban cerveza, y fumaban detrás de los salones.

Una de las cosas que nos gustaba hacer era jugar básquetbol, quizá no eramos los mejores, pero nos gustaba payasear entre nosotros, encestar, pasar la pelota, hacer trucos, y retar a otros grupos de otros salones, Lo cual no pasaba seguido porque eramos casi los únicos que jugaban en los recesos, solo estaban los morros de 1ro que jugaban cuadro en las canchas de voleybol, los tipos que siempre jugaban futbol, y nosotros. Una de esas veces que estabamos jugando en la cesta más cercana a la cooperativa, se nos acercó un profesor que era conocido por todos. Era moreno, alto, y siempre estaba uniformado, un pantalón café con una camisa blanca que siempre tenía fajada. Nos pidió que le pasaramos el balón, y como los niños buenos que eramos, lo hicimos. Hizo un 360 y aventó la pelota hacia el canasto. Sin tocar el aro y con nosotros gritando queriendo ser igual que él. Nos dijo que en la secundaria el jugaba basquetbol, igual que nosotros, Nos imaginamos como era en ese entonces.

Los blancos eran negros y los negros eran blancos.

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